Buscar

Perú, país megadiverso

La enorme diversidad de ecosistemas, paisajes, especies y recursos genéticos hacen merecer al Perú estar entre los diez países más biodiversos del mundo. Ocupa el primer lugar en diversidad de especies de peces, mariposas y orquídeas, y el tercero, en aves; tiene más de 4500 variedades de papas, y posee 84 de las 117 zonas de vida del planeta, entre muchos otros récords. Además, es el segundo país con mayor cobertura forestal de América Latina y el noveno en el mundo, con aprox. 73 millones de hectáreas, más de la mitad del territorio peruano.

El Perú también posee una gran riqueza cultural y lingüística –esta última manifestada en 47 lenguas originarias–, invaluable por las tradiciones, los valores, las prácticas y las técnicas ancestrales, que se siguen transmitiendo de generación en generación. Todos estos elementos forman parte de los llamados bienes comunes de la Tierra.

Por lo tanto, conservarlos, revalorarlos y manejarlos sosteniblemente es de interés no solo para el Perú sino para la humanidad entera, no solo en la actualidad sino también para las generaciones futuras.

Metas ambientales del Perú

El Perú cuenta con diversos instrumentos que buscan fortalecer la gestión ambiental en el país. La Política Nacional del Ambiente (PNA) orienta las actividades públicas y privadas en esa materia, teniendo en cuenta aspectos sociales, ambientales y económicos y la satisfacción de las necesidades de las generaciones actuales y futuras. Esta política ha sido la base para la formulación del Plan Nacional de Acción Ambiental (Planaa), la Agenda Nacional de Acción Ambiental (AgendAmbiente 2013-2014 y 2015-2016) y otros instrumentos, en el marco del Sistema Nacional de Gestión Ambiental. En todos ellos se consideran lineamientos, objetivos y estándares nacionales de cumplimiento obligatorio.

A nivel internacional, el Perú ha suscrito y ratificado los principales convenios en materia ambiental, como por ejemplo el Convenio sobre Diversidad Biológica, el Protocolo de Nagoya, el Convenio sobre Cambio Climático, el Protocolo de Kyoto, el Convenio de Lucha contra Desertificación y Sequía, el Convenio Cites sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, entre muchos otros, que son de carácter vinculante. Asimismo, cumple las obligaciones ambientales establecidas en diversos tratados de libre comercio.